4.10.12

Cap. 15

Un fino hilo de sangre recorre todo el contorno de la comisura de la boca de Corrientes desde la fosa izquierda hasta abajo del menton. Todavía dormido, siente la sangre con la punta de los dedos endurecida sobre la mejilla poblada de pelo. Se limpia con el dorso de la mano, manchando la remera celeste.
Hace una semana que Corrientes no deja su cuarto. En el piso junto a la puerta hay una
 caja de pizza un vaso con un poco de agua al que le aparecieron burbujas de aire varias cartas a nombre del inquilino anterior una computadora portatil un libro de un autor argentino con las hojas todas dobladas y una revista vieja del Automovil Club. En el otro extremo de la habitación el televisor Hitachi apoyado sobre un palet manchado con pintura blanca se sacude levemente con los destellos de color. Corrientes parpadea un par de veces. La sabana africana aparece lentamente proyectada entre dos macetones de barro cocido que flanquean el aparato. Un especial sobre grandes felinos.

La canilla del baño gotea sobre la maquina de afeitar de Corrientes, generando un ruidito a dos tiempos que acompaña de una forma levemente musical el ruido asqueroso de las palomas caminando sobre el aparato del aire acondicionado. Un viento fresco mueve despacio las sábanas y Corrientes se estremece. Quizás todavía tenga fiebre. La habitación esta vacía como el corazón de los traidores a la patria, dice en voz baja, sin ganas de despertarse.

Al otro lado de una pared muy fina pintada de color crema, se escucha la televisión de la vecina y el murmullo un poco disfònico de una conversación por teléfono.

3 comentarios:

  1. Hace mucho que no dejàs algo acà.
    te cansaron los blogs? volvemos a los fanzines?
    me gustarìa leer algo nuevo
    algo de ahora

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  2. Te conocí hace poquito Percolateur Blues.
    Me agrada mucho, deberías seguir publicando..

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  3. habíamos creado tantos lugares para amarnos
    porque leernos
    es amarnos

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