4.4.11

Las barreras naturales


Lapizjaponés, lapizjaponés,
lapizjaponés.


Bajo el agua aprendí a pasar hambre
y a escucharme
para poder escuchar a la naturaleza.

La naturaleza me dice:
Olvidá a los muertos que amaste
No te pueden seguir a dónde vas;

todos nos lloran allá entre los árboles
cubiertos por la gran ola.

Ayer soñé con la posibilidad de una isla

y me vi a mi mismo en medio de la gran inundación:
subido al techo de tu casa
acostado sobre mi espalda, apuntando al cielo,
esperando la hora del juicio
a los justos.

La naturaleza me susurra
al oído:
Hoy podés ser un gorrión;
podés ser un dios.

Mirá a al pueblo a tus pies, Señor,
y mandá la salvación.

Resguardados del viento y la intemperie,
bajo el tanque de agua, vos estás
ahí conmigo:
y tenés tu pollera azul y los ojos prendidos
fuego.

Lleva tiempo entender
que entre las formas simples
se esconden el universo entero
y el orden sagrado.
No necesito a nadie diciéndome ésto.

En el mundo que vos pensás
bailamos desnudos la electrónica del futuro
en una habitación llena de globos de colores,

y hablamos de pequeñas ceremonias
que insten a las cosas a predicar su verdad
y nos recuerden que todo lo ínfimo
es precioso.

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