6.7.11

La distancia puede corromperse con el poder de la mente.

en el mundo que soñé vivimos juntos
frente a una plaza alemana
que nunca vi

y mi madre es amable
y me plancha la única camisa celeste
antes de ir a trabajar

en mis sueños a mi madre
le digo "vieja"

y estoy con toda la gente que quiero
y estos son a los que quise y a los que voy a querer

en el mundo que soñé mis amigos me respetan
y yo los respeto a ellos
por lo que son.

Ya no combato,
Soy uno con mis miedos
Y eso me hace un hombre más fuerte
y sensato.

en este mundo gané una beca
que me paga para estudiar algo que
no termino de entender

y nunca me corto el pelo
y llevo la barba larga
y puedo andar descalzo sobre el
piso de cemento tibio en invierno

en el mundo que soñé el peronismo bueno
ganó la guerra.

mi viejo vive en una casa frente a la playa
y no saca fotos.
Pinta cuadros hermosos
de mujeres bronceadas y puestas de sol.

en mi sueños domino el arte supremo
del terrorismo digital
amedrento a grandes corporaciones desde las sombras

y tengo un gato
que responde al nombre de “evita
capitana”

en el mundo que soñé los que leen sus poemas como actores
están muerto
y los que se pasan el día preguntándose qué es el arte
agonizan a su lado.

en el mundo que soñé este poema nunca existió

y yo tengo mejores cosas que hacer con mi tiempo
(como quedarme a ver como levantas una casa de la nada)
que sentarme a pensar cómo escribir
la poesía del futuro.

o preguntarme hasta hacerme mal
por qué lo que vemos
no es en realidad lo que está pasando.

4.4.11

Las barreras naturales


Lapizjaponés, lapizjaponés,
lapizjaponés.


Bajo el agua aprendí a pasar hambre
y a escucharme
para poder escuchar a la naturaleza.

La naturaleza me dice:
Olvidá a los muertos que amaste
No te pueden seguir a dónde vas;

todos nos lloran allá entre los árboles
cubiertos por la gran ola.

Ayer soñé con la posibilidad de una isla

y me vi a mi mismo en medio de la gran inundación:
subido al techo de tu casa
acostado sobre mi espalda, apuntando al cielo,
esperando la hora del juicio
a los justos.

La naturaleza me susurra
al oído:
Hoy podés ser un gorrión;
podés ser un dios.

Mirá a al pueblo a tus pies, Señor,
y mandá la salvación.

Resguardados del viento y la intemperie,
bajo el tanque de agua, vos estás
ahí conmigo:
y tenés tu pollera azul y los ojos prendidos
fuego.

Lleva tiempo entender
que entre las formas simples
se esconden el universo entero
y el orden sagrado.
No necesito a nadie diciéndome ésto.

En el mundo que vos pensás
bailamos desnudos la electrónica del futuro
en una habitación llena de globos de colores,

y hablamos de pequeñas ceremonias
que insten a las cosas a predicar su verdad
y nos recuerden que todo lo ínfimo
es precioso.