31.8.10

Día a día salis de tu casa y te cruzas con un tipo en situación de calle que se parece a vos. Es tu sosias: flaco, alto, pálido, las mejillas hundidas, los pómulos saltones. Sos vos con barba, sos vos sucio, sos vos mal vestido, sos vos maloliente, sos vos con un aro en la nariz y los dientes destruidos, sos vos sin guita, sos vos con un aliento de chacal, sos vos dentro de poco, sos vos cuando la suerte esté echado, sos vos tirado en el piso sobre la reja de ventilación del subte, con los pies descalzos y ensangrentados.
Pasas de largo sacando el humo por la nariz. No le das nada. Te duele mirar, preferirias que esté muerto. Él lo sabe. Te mira y se queda callado. De vez en cuando abre la boca y grita con todas sus fuerzas "¡AH! ¡LO DEMÁS ES SILENCIO!" y se vuelve a dormir.

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