31.8.10

Día a día salis de tu casa y te cruzas con un tipo en situación de calle que se parece a vos. Es tu sosias: flaco, alto, pálido, las mejillas hundidas, los pómulos saltones. Sos vos con barba, sos vos sucio, sos vos mal vestido, sos vos maloliente, sos vos con un aro en la nariz y los dientes destruidos, sos vos sin guita, sos vos con un aliento de chacal, sos vos dentro de poco, sos vos cuando la suerte esté echado, sos vos tirado en el piso sobre la reja de ventilación del subte, con los pies descalzos y ensangrentados.
Pasas de largo sacando el humo por la nariz. No le das nada. Te duele mirar, preferirias que esté muerto. Él lo sabe. Te mira y se queda callado. De vez en cuando abre la boca y grita con todas sus fuerzas "¡AH! ¡LO DEMÁS ES SILENCIO!" y se vuelve a dormir.

10.8.10

Durante mucho tiempo sólo tomó cerveza. De cualquier marca, no le importaba. Dice que podía estar tomando cerveza el día entero. Tomaba cerveza de noche, mientras miraba la televisión. Claro que también, de vez en cuando, tomaba cosas más fuertes. Pero eso solamente cuando bajaban con Roxy a la ciudad -lo que no pasaba mucho- , o cuando tenían invitados. Entonces, en algún momento, no sabe cómo, pasó de la cerveza al gin tonic. Y seguía tomando de noche, sentado frente a la televisión. Siempre tenía un vaso en la mano. Dice que le gustaba el sabor. Empezó a pasar por los bares después de trabajar, antes de llegar a casa y seguir tomando. Algunas veces ni siquiera llegaba a cenar. O si llegaba, no comía nada. Se llenaba con lo que picaba y tomaba en el bar. A veces, llegaba, y como si nada, revoleaba algo por los aires contra la pared del living. Cuando Roxy le gritaba, él se daba vuelta y volvía a salir. Después empezó a tomar a primera hora de la tarde, cuando tenía que estar trabajando. Me dice que empezaba el día con un par de tragos. Antes de lavarse los dientes le daba un par de sorbos largos a la petaca. Después tomaba café. Iba a trabajar con una botella de vodka adentro de la caja de herramientas.
Ahora y de repente J.P. deja de hablar. Simplemente cierra la boca. ¡¿Qué pasa?! Yo lo escucho. Me ayuda a relajarme, en primer lugar. Y me saca de mi propia situación. Èl se pellizca con dos dedos la pera, como si fuera a decir algo, pero sigue callado.

where I'm calling from
- Carver
.

1.8.10

Hay días en los que a mi también me gustaría ser un lanzallamas

"sólo se escribe
acerca de la muerte por dinero."

-dice
mi libro que dicen
las letras amarillas del subtitulado
en una tele prendida en un cuarto
destrozado
en un edificio cerca del Congreso
donde un tipo casi borracho mira
por el cable
una película de japoneses
con una lata
de birra en una mano y un cigarrillo
apagado a medio fumar
en la otra.-

sin tinta china y un punzón
un poema no es
amor.

hace un tiempo conocí a una muchacha que con un hierro
al rojo se había perforado la frente justo entre las cejas:

decía que para llegar al tercer ojo
necesitaba primero estar en paz
con el olvido.

la violencia
en cualquiera de sus formas
produce angustia

(y la angustia te violenta)

como en un poema
del Gamba
el cariño no es la autolesión
pero a veces
se le puede parecer bastante.