22.8.09

Escribir de mañana hace bien. De noche también es bueno, pero la atmósfera es otra, más tortuosa. El sol en la ventana es algo incomparable. Hoy estaba nublado y un poco gris.

[fragmento]

Aparentemente su abuelo, don Atilio Costa, su tío, Edgardo Costa, y su padre, Osvlado, habían llegado al país de la mano de la primer Gran Guerra, buscando escapar, como tantos otros, del hambre y el destierro italiano. Don Atilio Costa, sastre de profesión y anarquista de oficio no sin esfuerzo logró montar una pequeña textilería para arreglos y confecciones menores. A la muerte de este, solamente Edgardo continuó con la empresa familiar. En sus manos el negocio creció rápidamente, progresó y se diversificó. Ahí fue cuando se decidió a comprar la casa de la calle Azcuénaga, antiguo hotel de inmigrantes.

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3 comentarios:

  1. Entibiala con un poco de porno telefónico, de reproches hipersexuales, de encogidas "pavorosas".

    Lo musicalizamos con un grupo neo-grungie inglés y el blog revienta.

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  2. tiempo al tiempo, komrad, tiempo al tiempo.

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