12.5.09

«URGENT SUBTLE CONCISE ROBUST»

Con Freud los cuadros respiran intensidad. Con su blanco de cremintz, su óleo espeso, él retrata sin maldad pero con una inocencia que es cruda y ciega. Sobre la tela cada cual es aquello que es, y no lo que tal vez gustaría de ser. No hay seres hermosos; hay belleza y hay lágrimas.

Para el artista el hombre es un animal inspirado, metafísico, sí. Pero un animal al fin. Por eso sus personajes conmueven desde la verdad. Entre los decorados decrépitos, donde la piel se hace lienzo y el silencio es voraz, las paredes y la pintura son instinto para el viejo Lucien que nos desayuna una y otra vez con el festín del universo desnudo.

Es un trago de aguardiente en la noche fría. Los instintos básicos del sentimiento a la intemperie y lo tremendo de la naturaleza en reposo. Las pieles arrugadas y los rostros manchados: ¡untuosos volúmenes, cúmulos de carne! La humillación final.

En su pintura todo es lo que se siente en ella, lo que se piensa en ella. No hay más allá. El desnudo y lo esencial.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario