31.3.09

— A veces no siento la electricidad ¿Sabés? Pero si Rufus me toca, le da una patada a él… Eso me impresiona un poco… Igual, entre paréntesis, a él le dan patadas hasta los timbres de los colectivos.
— ¿Tiene una chapa de acero quirúrgico en la cabeza o algo así?
— No… Desde chiquito.
— Mirá vos. En una de esas si le ponés un bipolar a las encías sintoniza la FM.
— No sé… Habría que probarlo.
— A mi abuela, hace unos años, la operaron de una pierna y le pusieron 14 clavos. Nadie le cree, pero ella dice que a la hora de la siesta lo escucha a Ari Paluch hablándole al oído.
— Mi tía hacía funcionar el Winco agarrando el enchufe… Suerte de reminiscencia del tío Lucas. Igual no le funcionaba siempre… algo que ver con la humedad ambiente. Por cierto, maravilloso… Lo de tu abuela, digo…
— Ah, sí… Sí…
— Bueno, me voy a aspirar pelo de gato.
— Bueno, chau.
— Chau.

(la realidad nuevamente le pasó el trapo a la ficción)

1 comentario:

  1. cuanto metal!.

    Como cierta inocencia, un fragmento de cuento.

    Saludos!

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