30.3.09

Nunc lento sonitus dicunt, morieris.
Now this bell tolling softly for another, says to me, Thou must die.


¿Quién no alza sus ojos al sol cuándo éste asoma?
Pero ¿quién voltea la mirada del cometa cuando éste estalla?
¿Quién no presta oídos a una camapana cuando por algún hecho [tañe?
Pero ¿Quién puede desoír aquella campana cuya música lo [traslada fuera de este mundo?
Ningún hombre es una isla, un hecho en si mismo.
Todo hombre es un pedazo de continente, parte del todo.
Si un trozo de tierra fuera barrido por el mar, Europa entera [quedaría diesmada,
así como si lo fuera lo alto de un cerro, o la casa de uno de tus [amigos, o la tuya propia:
la muerte de cualquiera me empequeñece, porque me encuentro [atado a la humanidad toda.
Por eso, nunca oses preguntar por quién doblan las campanas; [doblan por vos.

John Donne, Meditation XII, in Devotions Upon Emergent Occasions, 1624. tr.: M.P.


(Por más que te pese, John,
como se siente la soledad del hombre junto al hombre.)

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